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Los medios dicen que ella tiene los senos más bonitos del mundo

Sophie Mudd sonríe todo el tiempo. Pero tiene un drama. Bueno, no un drama. A ver si nos explicamos: solo tiene 19 años y su fama es global. En cada país con acceso a Internet o a democracia hay miles siguiéndola en sus redes. ¿El total? Ya se está acercando al millón.

Claro que eso nada de eso es malo. Lo que nos preocupa es la responsabilidad que implica el título que ya le dieron los medios de comunicación: la joven con los senos más bonitos del mundo. Así. Sin filtro. Y eso que afortunadamente aún no los ha mostrado por completo. Y ojalá que nunca lo haga para que no se rompa la magia.

 

Internet es un mundo paralelo vaticinado por Jorge Luis Borges en «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius» que cobró vida gracias a otro tipo de genios: los de las computadoras. Inevitablemente íbamos a crear un planeta alternativo a este aunque fuera ilusorio y solo dependiera de una convención global que todos aceptamos. Lo extraño es que con el tiempo esa invención deparara en algo que hace cuantificable todo lo que existe en el mundo real. Cuantificable y cualificable. El mejor tal, el top 10 de tal. Queremos que todo sea definitivo y eso nos limita.

¿Por qué buscamos darle un carácter total a todo? Porque nuestros cerebros aún buscan confrontar el infinito que creamos. No es fácil sentarnos frente a una computadora y ver tantas cosas asombrosas. Por eso nos hacemos la ilusión de que hay algo que es lo más grande, algo que es lo más pequeño y hasta de lo más feo y lo más bonito.

Ahí entra Sophie Mudd como víctima de todo esto. Sí. Ya alguien dijo que ella es la que tiene los senos más bonitos del mundo y entonces otro se dio cuenta de que era un gran título para atraer clics y otro más se copió más adelante y esto se está saliendo de control.

Nos gustaría decir que Sophie quizá no tiene ni idea, pero es obvio que lo sabe porque nadie está más pendiente de lo que dicen de ella que una jovencita. Sobre todo cuando está volviéndose famosa a una velocidad tan vertiginosa. Eso sí: pese a los viajes, las fotos, las marcas, las propuestas comerciales y los lujos, se le nota que sigue disfrutando de su juventud sin apuros .

 

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